Adicción al teléfono móvil

Abuso del móvil por niños y adolescentes


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El móvil es un «bien de primera necesidad» para los adolescentes

La ‘generación digital’ se comunica a través de los SMS y los chats y realiza sus deberes con la hoy imprescindible ayuda de internet. En Euskadi, como en el resto de España, la penetración de las nuevas tecnologías entre los chavales es imparable. Un reciente estudio indica que nueve de cada diez jóvenes vascos tienen móvil propio. Los adolescentes gastan además una media de 26 euros al mes en llamadas y mensajes.

Búsqueda de independencia

Un informe del Instituto de la Juventud, Injuve, responde al porqué de esa ‘fiebre’. Apunta que los jóvenes a partir de 12 años consideran que el móvil y el uso del Messenger como «bienes de primera necesidad». ¿Qué les aportan? Sobre todo, «independencia con respecto al mundo exterior».

El uso de las nuevas tecnologías es así uno de los rasgos diferenciadores de los adolescentes, que los distinguen de las demás generaciones. A la cabeza de los usuarios de los equipamientos tecnológicos aparecen los jóvenes de entre 15 y 24 años, mientras que menos de la mitad de la población entre 45 y 54 años utiliza las nuevas tecnologías.

¿Y qué equipamientos prefieren los jóvenes? Aparte del móvil, cada vez son más los que disponen de un reproductor de mp3, una cámara digital y una consola de videojuegos. Y seguro que después de estas Navidades, el número se multiplica.

Fuente: aula.elmundo.es


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Cuando un joven gasta en móvil 600 euros al mes

El 62,4% de los niños entre 10 y 15 años tiene teléfono móvil, (lo que pone en la calle 237.930 terminales en manos de niños). En el grupo de 16 a 24 años la tenencia de móvil es casi universal, llega al 98,3%, según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística.

El mal uso de las nuevas tecnologías ya abarcaría al 15% de adolescentes y jóvenes, según un estudio de la Fundación Gaudium. Y de ese mal uso, el siguiente paso es la adicción, que se produce «cuando empieza a influir negativamente en la vida cotidiana, cuando roba tiempo al ocio saludable y a las relaciones personales». Lo subraya la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de proyectos de la fundación, quien añade una segunda señal de alerta, que se recurra a ellas para calmar la «sensación de desazón, por ejemplo, por no estar conectado a internet o no saber quién ha entrado en tu red social».

Una joven de 16 años de Tarragona reconoce que está castigada sin móvil porque la cuenta del mes anterior llegó a los 140 euros, pero el chico que está sentado a su lado en el patio del colegio, de 18 años dice que «eso no es nada, yo me llegué a gastar 600 euros en la cuenta del móvil en un mes. Fue cuando trabajaba como guardia de seguridad, era un trabajo muy aburrido. Ahora que he vuelto a estudiar y mis padres son los que pagan la cuenta he bajado hasta los 50 euros mensuales».
La personalidad influye mucho, apunta Mayorgas, y el riesgo de adicción crece cuando la autoestima es baja y escasean el espíritu positivo y las habilidades sociales. De hecho, el enganche tecnológico suele esconder problemas personales, familiares y sociales. «Los padres llegan a la consulta por problemas de estudios de sus hijos, o porque es tímido y le cuesta relacionarse», señala la experta, «pero lo que hay en realidad es un problema de relación y no es que sea simplemente introvertido«.

Fuente: diaridetarragona